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lunes, 10 de mayo de 2010

MIGUEL DELIBES, EL HÉROE DE LAS LETRAS ESPAÑOLAS


No puedes pasar página sin conocer la genialidad de uno de los escritores más importantes en España, que pocos reconocimientos se ha llevad en vida, pero que paradójicamente ha sido el más llorado en el final de su vida.

BIOGRAFÍA
Haga clic al final de esta página para ver el vídeo realizado por la Fundación Siglo de las Artes de la Junta de Castilla y León, en honor a esta figura de las letras.


Miguel Delibes Setién (Valladolid, 17 de octubre de 1920 - Valladolid, 12 de marzo de 2010), fue un novelista español y miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte, ocupando el sillón "e". Licenciado en Comercio, comenzó su carrera como columnista y posteriormente como periodista de El Norte de Castilla, periódico que llegó a dirigir, para pasar de forma gradual a dedicarse en exclusividad a la novela.

Gran conocedor de la fauna y flora de su entorno geográfico, apasionado de la caza y del mundo rural, supo plasmar en sus obras todo lo relativo a su tierra madre, Castilla, así como a la caza desde la perspectiva de una persona urbana pero que no había perdido el contacto con ese mundo.

Se trata por tanto de una de las grandes figuras de la literatura española posterior a la Guerra Civil, por lo cual fue reconocido con multitud de galardones, pero su influencia va aún más allá, pues varias de sus obras han sido adaptadas al teatro y al al cine, siendo premiadas en certámenes como el Festival de Cannes.

Marcado profundamente por la muerte de su mujer en 1974, en 1998 padeció un cáncer de colon, del que nunca llegó a recuperarse completamente, lo que detuvo prácticamente por completo su carrera literaria y le llevó a la apatía y prácticamente al ostracismo hasta su muerte en 2010.

Novelista casi por azar

Regresa a Valladolid recién terminada la guerra y estudia Comercio y Derecho. Sin embargo, ninguna de estas carreras le complace. Y sólo el azar quiere -él mismo lo ha reconocido así- que desemboque en el mundo del periodismo y de la literatura. Un azar que comienza cuando, al estudiar el Manual de Derecho Mercantil de Joaquín Garrigues, descubre la belleza del lenguaje y la eficacia de la metáfora y el adjetivo oportunamente empleado. Como también le gusta el dibujo -su padre le ha matriculado en la Escuela de Artes y Oficios-, Miguel Delibes ingresa como caricaturista, en 1941, en “El Norte de Castilla”, el periódico de su ciudad, y pasa luego a ser redactor.

Ya es por entonces novio de Ángeles de Castro y ésta -que luego será su esposa- le anima a leer y a satisfacer el espontáneo deseo de ponerse a escribir. De esta manera, casi por puro azar y con una formación eminentemente autodidacta en lo que a lo literario se refiere, escribre su primera novela, “La sombra del ciprés es alargada”, que consigue el prestigioso premio Nadal, en la noche de Reyes de 1948.

Es el espaldarazo. Dos años antes se había casado con Ángeles de Castro y había conseguido la cátedra de Derecho Mercantil en la Escuela de Comercio de su ciudad.

A partir de ahora compaginará la enseñanza, el periodismo y la literatura.

Del periodismo a la novela

Miguel Delibes es nombrado subdirector de “El Norte de Castilla” en 1952 y director en 1958. Emprende una serie de campañas en favor del medio rural castellano y ello le lleva a enfrentarse con el régimen y la censura reinantes, viéndose obligado a dimitir de su cargo en 1963. Pero no ceja por eso en su denuncia de la postración de Castilla y, cuando no puede hacerlo desde el periódico, lo hace desde la narrativa. Nace así su novela “Las ratas” (1962), verdadera epopeya novelada de la tragedia del campo castellano.

Pero ya antes había publicado varios títulos más, en especial “El camino” (1950), su tercera novela y arranque y confirmación de lo que habrá de ser su auténtico estilo narrativo.

Junto a títulos señeros como “La hoja roja” (1959), “Cinco horas con Mario” (1966), “Parábola del náufrago” (1968) -su novela más experimental-, o “Las guerras de nuestros antepasados” (1975), Delibes publica también sus primeros libros de caza y crónicas de viajes, principalmente “USA y yo” (1966), consecuencia de su estancia de seis meses en Estados Unidos, como Profesor visitante de la universidad de Maryland.

Académico de la lengua

En 1973, con más de veinte libros publicados y varios premios en su haber, Miguel Delibes es elegido miembro de la Real Academia de la Lengua, ocupando el sillón e minúscula. La toma de posesión tiene lugar el 25 de mayo de 1975, y su discurso versa sobre “El sentido del progreso desde mi obra”.

Sólo unos meses antes, en noviembre de 1974, había muerto su esposa Ángeles, a la que el novelista había calificado como su “equilibrio” y la “mejor mitad de mí mismo”. En una novela que Delibes publicará diecisiete años más tarde, “Señora de rojo sobre fondo gris” (1991), evocará la singular figura de esta mujer.

La muerte de su esposa deja sumido al escritor en una profunda depresión, de la que comienza a salir tres años más tarde con la publicación de su novela “El disputado voto del señor Cayo” (1978). Siguen nuevas novelas, nuevos libros de caza, alguna nueva crónica viajera y varios de sus relatos -doce en total- son llevados al cine o al teatro. “Los santos inocentes” en la pantalla y “Cinco horas con Mario” en los escenarios son los logros más notables en sendos géneros.

Premio Cervantes

Llegan también para Miguel Delibes los reconocimientos y los premios: el Príncipe de Asturias, en 1982; el premio de las Letras de Castilla y León, en 1984; el de las Letras Españolas, en 1991; y dos años más tarde, en 1993, el premio Cervantes, el más prestigioso galardón para escritores de habla hispana. Su discurso de aceptación del premio ha sido considerado como uno de los más bellos y profundos de cuantos se hayan pronunciado en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Y aun cuando en él parece dar a entender Miguel Delibes que da por clausurada su creación literaria, cinco años más tarde, en 1998, publica la que puede considerarse su novela más ambiciosa e incluso su obra cumbre: “El hereje”, un alegato en favor de la libertad de conciencia. La novela se desarrolla en el Valladolid del siglo XVI, y “a Valladolid, mi ciudad” dedica Delibes el libro. Ciudad donde nació y donde ha vivido siempre porque, como él mismo ha repetido, “soy como un árbol, que crece donde lo plantan”.

video

viernes, 30 de abril de 2010

Rafael Alberti


Rafael Alberti (1902-1999), poeta de El Puerto de Santa María, es sin duda un símbolo de su época. Conocedor de las tradiciones, pero comprometido con una vanguardia siempre afanosa de novedades, su talento es reconocido incluso por quienes no compartían sus principios políticos. Y es que la gracia de su arte y el enigma de su creatividad hacen de él un poeta del pueblo, un creador que concibió la poesía como un instrumento dialógico, capaz de conmover y también de empujar a la acción.

Por todo ello, el Centro Virtual Cervantes quiere rendir su más sincero homenaje a este poeta que supo compaginar la fortaleza del hombre público en la vocación más alta de intimidad, en esa dolorida y universal certidumbre del destierro. Pincha en este enlace de la institución Cervantes para conocer más sobre la vida del autor. http://cvc.cervantes.es/actcult/alberti/default.htmhttp://www.rtve.es/mediateca/videos/20090430/siglo-rafael-alberti/493392.shtml

martes, 6 de abril de 2010

MIGUEL DE CERVANTES, EL COJO DE LEPANTO

Lee estos capítulos de la obra magna El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (son versiones adaptadas en las que podrás entender todo sobre lo que se dice)

CAPÍTULO I

LA LOCURA DE DON QUIJOTE

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, vivía un hidalgo caballero de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Vivía en su casa con un ama que pasaba de los cuarenta años, una sobrina que no llegaba a los veinte y un mozo que igual hacía de jardinero que ensillaba el caballo.

Se llamaba nuestro caballero Don Alonso Quijano.

Era madrugador y amigo de la caza y en los ratos libres leía libros de caballerías. A menudo discutía con el cura del lugar y con maese Nicolás, barbero del mismo pueblo, ambos grandes amigos suyos, sobre las aventuras de los caballeros más famosos y valientes que habían existido.

Nuestro hidalgo tomó tanto gusto a la lectura de aquellos libros que se pasaba los días y las noches leyendo. Y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro y se volvió loco. No pensaba en otra cosa que en encantamientos,

batallas, amores y disparates imposibles.

Un día, se le ocurrió la extravagante idea de convertirse él mismo en un caballero andante e ir por todos los caminos, con sus armas y a caballo, en busca de aventuras, igual que los héroes de sus lecturas. Limpió unas armas viejas que tenía en el desván y fue a ver a su rocín y después de pensar y pensar, le puso el nombre de Rocinante. Luego se puso a buscar un nombre para sí mismo quedándose con Don Quijote de la Mancha, ya que era de allí.

Ya sólo le faltaba buscar una dama de quien enamorarse, como todo buen caballero. Se acordó entonces de una moza labradora y la nombró señora de sus pensamientos, poniéndole un nombre de princesa, Dulcinea del Toboso, porque ella era natural del Toboso y ese nombre le pareció sonoro y musical.


CAPÍTULO II


DON QUIJOTE ES ARMADO CABALLERO

Una mañana calurosa del mes de julio y sin que nadie le viera, cogió sus armas, subió sobre Rocinante y por la puerta del corral salió al patio esperando encontrar sus primeras aventuras. No llevaba muchos metros cabalgando cuando se acordó de que no había sido nombrado caballero y según las leyes de caballería no podría luchar contra otro caballero. Pensó que se haría armar caballero por el primer alcalde que se encontrara.

Con esta idea en la cabeza y bajo un sol achicharrante, siguió adelante cabalgando. Mirando a todas partes, descubrió a lo lejos una venta o posada, que para él no era otra cosa que un gran castillo. En la puerta estaban dos mozas que a Don Quijote le parecieron dos hermosas princesas. Decidió quedarse y encargó al ventero el cuidado de su caballo. Le pusieron una mesa en el patio para que estuviera fresco, el ventero le trajo comida. Lo más gracioso era verlo comer, pues no había logrado quitarse el casco de la armadura.

Después de cenar, llamó Don Quijote al ventero, y encerrándose con él en el establo le pidió que le concediera el don de armarle caballero. El ventero, que ya sospechaba de la locura del ventero, no dudó en aceptar su petición. Después de una noche de altercados con varios hombres que intentaban sacar agua del pozo donde Don Quijote tenía sus armas y antes de que saliera el Sol, el ventero acompañado por dos mozas y por un muchacho con una vela en la mano, decidió darle enseguida la Orden de Caballería. Hizo como si leyera un libro y en mitad de la lectura, alzó la mano y le atizó un gran golpe en el cuello al hidalgo. Don Quijote, viendo realizado su sueño, abrazó al ventero agradeciéndole el favor y montando en su Rocinante se despidió en busca de aventuras.



CAPÍTULO II






















Realiza estas actividades para saber si conoces tanto de este autor:

http://clic.xtec.cat/projects/cervante/jclic/cervante.jclic.zip

jueves, 1 de abril de 2010

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

El Señor de los anillos

Los Hobbits son un pueblo sencillo y muy antiguo, más numeroso en tiempos remotos que en la actualidad. Amaban la paz, la tranquilidad y el cultivo de la buena tierra, y no había para ellos paraje mejor que un campo bien aprovechado y bien ordenado. No entienden ni entendían ni gustan de maquinarias más complicadas que una fragua, un molino de agua o un telar de mano, aunque fueron muy hábiles con toda clase de herramientas. En otros tiempos desconfiaban en general de la Gente Grande, como nos llaman y ahora nos eluden con terror y es difícil encontrarlos. Tienen el oído agudo y la mirada penetrante, y aunque engordan fácilmente y nunca se apresuran si no es necesario, se mueven con agilidad y destreza. Dominaron desde un principio el arte de desaparecer rápido y en silencio, cuando la Gente Grande con la que no querían tropezar se les acercaba casualmente, y han desarrollado este arte hasta el punto de que a los Hombres puede parecerles verdadera magia.



Pero los Hobbits jamás han estudiado magia de ninguna índole y esas rápidas desapariciones se deben únicamente a una habilidad profesional, que la herencia, la práctica y una íntima amistad con la tierra han desarrollado tanto que es del todo inimitable para las razas más grandes y desmayadas. Los Hobbits son gente diminuta, más pequeña que los Enanos; menos corpulenta y fornida, pero no mucho más baja. La estatura es variable, entre los dos y los cuatro pies de nuestra medida. Hoy pocas veces alcanzan los tres pies, pero se dice que en otros tiempos eran más altos. De acuerdo con el Libro Rojo, Bandobras Tuk, apodado el Toro Bramador, hijo de Isengrim Ñ, medía cuatro pies y medio y era capaz de montar a caballo. En los archivos de los Hobbits se cuenta que sólo fue superado por dos famosos personajes de la antigüedad, pero de este hecho curioso se habla en el presente libro.


lunes, 8 de marzo de 2010

APRENDE SINTAXIS JUGANDO

EL SUJETO. Identifica el sujeto de estas oraciones:

http://www.xtec.cat/~jgenover/sn01.htm

SUJETO Y PREDICADO. Forma oraciones relacionando sujeto y predicado:

http://www.xtec.cat/~jgenover/sujeto1.htm

EL COMPLEMENTO DIRECTO. Practica con ejercicios de las siguientes páginas.

http://www.edu365.cat/eso/muds/castella/c_directo/index.htm

http://www.xtec.cat/~jgenover/cdir3.htm

EL COMPLEMENTO INDIRECTO

http://www.xtec.cat/~jgenover/cindir1.htm

El ATRIBUTO Y EL COMPLEMENTO PREDICATIVO.
Para seguir practicando haz clic aquí y realiza los siguientes ejercicios

http://www.xtec.es/~jgenover/atri3.htm

EL COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL Y EL COMPLEMENTO DE RÉGIMEN
http://www.xtec.cat/~jgenover/ccirc1.htm


ACTIVIDADES DE REFUERZO:
http://www.xtec.cat/~jgenover/ccirc1.htm

miércoles, 10 de febrero de 2010

POESÍA Y MÚSICA


La Oreja de Van Gogh, “Pesadilla”,

Dile al sol

Despiértate, olvídalo

aquello nunca sucedió,

todo fue una ilusión.

No, no es verdad,

todo es un sueño

pero es real,

dime tú,

reina del mal,

cuándo voy yo a despertar.

Radio Futura, “Veneno en la piel”, Memoria del porvenir

Dicen que tienes veneno en la piel

Y es que estás hecha de plástico fino

Dicen que tienes un tacto divino

Y quien te toca se queda con él

Sin ti no soy nada (Amaral)

Sin ti no soy nada,

una gota de lluvia mojando mi cara

mi mundo es pequeño y mi corazón pedacitos de hielo

solía pensar que el amor no es real,

una ilusión que siempre se acaba

y ahora sin ti no soy nada

sin ti niña mala,

sin ti niña triste

que abraza su almohada

tirada en la cama,

mirando la tele y no viendo nada

amar por amar y romper a llorar

en lo más cierto y profundo del alma,

sin ti no soy nada

los días que pasan,

las luces del alba,

mi alma, mi cuerpo, mi voz, no sirven de nada

porque yo sin ti no soy nada

sin ti no soy nada

sin ti no soy nada

me siento tan rara,

las noches de juerga se vuelven amargas

me río sin ganas con una sonrisa pintada en la cara

soy sólo un actor que olvidó su guión,

al fin y al cabo son sólo palabras que no dicen nada

los días que pasan,

las luces del alba,

mi alma, mi cuerpo, mi voz, no sirven de nada

qué no daría yo por tener tu mirada,

por ser como siempre los dos

mientras todo cambia

porque yo sin ti no soy nada

sin ti no soy nada

sin ti no soy nada.